2023-06-18 #2
¡Chupar hasta la médula de mis propios huesos!
Antes dije que iba a escribir un pequeño artículo para recomendarles Copenhague, y he estado dándole con ahínco casi media semana, y aún no lo termino.
Después de escribir un día con dolor (aunque con un toque de alegría), me quejé muchísimo con playground, y le dije que ahora comprendo completamente los malos hábitos de algunos escritores, por qué fuman, beben, corren, nadan y hacen todo tipo de cosas malas.
Él: —¿Y cuando escribes código eres así? Recordé: —Muy raramente. A menos que haya estado todo el día liado con un cambio complejo y enredado, pero eso ocurre muy pocas veces.
La razón es que al escribir código no me agoto porque normalmente puedo controlar bien la complejidad que enfrenta un cambio, y ya tengo un buen autocontrol: al escribir funcionalidades, reprimo el deseo del alma por refactorizar; al refactorizar, reprimo el deseo del alma por reescribir (tacha la última mitad).
En cambio, escribir artículos no lo domino en absoluto. Es completamente como dice el dicho: «dos versos en tres años, y al querer hablar, las lágrimas caen primero». Por un lado, siempre siento que lo que escribo es una tontería; por otro, tengo que soportar eso y seguir produciendo. Mientras escojo las palabras y construyo las frases, intento expresar con precisión esas cosas invisibles que percibo, y además debo considerar la estructura: no puede ser pesado al principio y ligero al final, no puede ser inconsistente, ni desmoronarse como un montón de arena.
Luego, a medida que avanza el proceso, pierdo por completo la capacidad de juzgar lo que he escrito. Pero lo terminaré, el flag no debe caer.
- 💪Estación de registro de FLAG