2024-06-08

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La gente suele decir: «El mundo es un enorme teatro de aficionados».

Imagina un mundo sin ese teatro de aficionados:

Sería estático, porque todo ya estaría construido, todo sería perfecto, sin posibilidad de mejora.

Eso es «el fin de la historia» (convertido en un justiciero de la felicidad). Edificios perfectos, arte perfecto, la ciencia ha llegado a su fin. La vida de una persona no dejaría ninguna huella en la historia.

Ojalá existiera realmente la perfección.

Pero no, lamentablemente no hay un ser superior a la humanidad que nos diga qué es bueno y qué es perfecto. La perfección solo existe en la imaginación de un futuro eterno, y desde ese futuro nos impulsa hacia adelante.

Por lo tanto, si alguien nos dice qué es perfecto, o incluso dónde hemos alcanzado la perfección, ya sea a propósito o sin intención, nos está mintiendo.

Estas mentiras sobre la perfección construirán hermosos y falsos rascacielos. Y los cimientos que sostienen estos edificios son los cuerpos de carne y hueso de la gente común.

En el interior de estos rascacielos hay un teatro de aficionados que se eleva hasta las nubes, construido con problemas urgentes que necesitan solución, experiencias pasadas e información insuficiente.

Desenmascarar sus elaborados disfraces y darse cuenta de la posibilidad del cambio, ¡no está nada mal!

  • 🔖 ¡Este fragmento es increíble!